A veces lo más mágico de este camino es mirarme después de un trabajo y reconocer en mí a alguien que no sabía que podía ser.
Cada personaje me revela una parte nueva, auténtica. Sigo avanzando despacio, formándome, creciendo y aprendiendo, agradecido por cada paso que me acerca a la persona —y al actor— que estoy descubriendo.